Pishtacos modernos
Ser antropófago, que degolla a sus victimas y luego come su carne o le quita la grasa, esto último con fines comerciales. Siempre foráneo, desconocido, mágico o mortal. Muchos lo han visto, pero nunca aparecen ni en las páginas policiales de los diarios más sensacionalistas de la capital. Es el mito del Pishtaco.
El mito siempre va más allá, y siempre la historia evoluciona proporcionalmente al miedo, la constante perfecta. Algunos pueblos sostienen que el Pishtaco entierra a sus víctimas, en algunos casos con vida, otras veces usa el cuerpo de su desafortunada victima para fecundar la tierra o dar solidez a las construcciones.
La evolución del Pishtaco
Huamán Poma de Ayala lo menciona como un ser mágico, que usaba la grasa para hacer hechizos, añadía plumas, oro y demás ingredientes. Macumbero = Pishtaco.
Según el cronista Blas Varela en su obra Morote, los cita como criador de animales pero seres pacíficos. Hombre del campo = Pishtaco ¿?
Ricardo Palma, nuestro mejor tradicionalista, no podía dejar pasar la figura del Pishtaco. Este narra la agresión que los indígenas cuzqueños infringieron a un grupo de betlemitas acusándolos de pishtacos, pues afirmaban que estos secuestraban personas a quienes extraían la grasa para elaborar ungüentos con fines sanatorios. Medico = Pishtaco
La versión que mas conocemos del Pishtaco es la de José María Arguedas, el cita que el Pishtaco mata seres humanos, extraen su grasa y después la vende para ser usarla en la lubricación de sofisticadas máquinas. Siempre será un foráneo, un extranjero, siempre blanco, nunca indio.
Pishtacos contemporáneos
El mito se traslado a las primeras planas gracias al ministro del interior Octavio Salazar. Cual cuentista, ideo un nombre para esta banda: “Los Pishtacos del Monzón” vendían la grasa a Europa por 15 mil dólares. Nunca mostraron vínculo alguno entre estos pishtacos y la supuesta empresa.
Cuatro detenidos que, según el general PNP Félix Burga, vendían la grasa a Europa, esa misma que las clínicas estéticas desechan por litros y que los soñadores del cuerpo perfecto, pagan para que se les extraiga. Lo más inverosímil fue la cifra que los “Pishtacos del Monzón” habían asesinado: 60.
Esta cifra sería La cifra correspondía a la cantidad de desaparecidos en la zona, solo cadáver descuartizado, el de Abel Matos Aranda, había sido hallado al seguir el rastro de una encomienda de grasa embotellada que terminó con la captura de la supuesta mafia.
Un cuento que más bien suena a ajuste de cuentas, tal parece que maquillado de mito por algunos jefes policiales que deberían hacer libretos para series de televisión en vez de mezclar la realidad con los mitos.
¿Misterio resuelto?
El problema tiene una raíz antropológica “El extranjero es superior, es capaz de asesinar a indígenas para conseguir la materia prima de mercancías como cosméticos, cremas para la piel“. La imagen del hombre extranjero siempre va a generar mitos en los pueblos. La explotación del hombre blanco sobre el indígena.
Este mito fue aprovechado claramente por el gobierno para crean un psicosocial y encubrir algo. Si nos causa indignación el supuesto robo del pulmón, mas vergüenza debería darle a la PNP por la pésima imagen que tenemos en el mundo, donde los policías creen que la grasa humana se comercializa en 15 mil dólares el litro.
Al parecer la PNP es aficionada al “El club de la pelea” .
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Caso ‘Los Pishtacos’: fiscal asegura que grasa humana era usada para brujería
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"Podrán arrancar mil flores, pero no podrán detener la primavera..."¡Facundo está vivo!
