La prohibición | drogas
Alphonse Gabriel Capone, para muchos simplemente Al Capone, una leyenda delictiva de los años 20’s, una leyenda forjada gracias a las miles de gargantas sedientas de alcohol que el aliviaba.
Eran tiempos de la Ley Seca, ley que convirtió a Capone en millonario: El contrabando de licor se convertía, gracias a la ley, en exquisitas fuentes de ganancias para Capone y sus hombres. También sirvió para cimentar el crimen organizado y un aparato de corrupción en todas las esferas sociales y políticas de los Estados Unidos. Parece una regla, toda ley prohibitiva tiene consecuencias paradójicamente contrarias, ¿Ley de Murphy?
Legislar prohibitivamente conduce al fracaso, esto lo veremos a continuación, lo extraño de todo esto, es que en vez de reconocer este fracaso, los gobiernos alrededor del mundo se han empeñado en gastar más recursos y atentar más contra las libertades de sus ciudadanos, un ejemplo lo hacen al querer detener el comercio ilegal de drogas. Legalizar las drogas eliminaría o mitigaría significativamente las terribles consecuencias que enfrentamos bajo el actual enfoque prohibicionista:
- “Cárteles” y mafias: La legalización de las drogas pondría fin al lucrativo del negocio del narcotráfico. La actual prohibición de las drogas no detiene al mercado, simplemente lo ha sumergido bajo el manto de la ilegalidad, y cuando un negocio es un crimen, los criminales tomarán parte de éste. Según las Naciones Unidas, el tráfico de drogas genera más de $400.000 millones cada año, lo cual representa el 8% del comercio mundial. Dicho botín representa una tentación irresistible para los criminales del mundo. Es algo absurdo declarar la guerra a las mafias, cuando estos ya conquistaron países con sus estupefacientes.
- Precios exorbitantes: Si el precio de la droga llega a ser de alguna manera “alto” es por los costos producto de la ilegalidad, las rutas de la clandestinidad, los costos de producción e intermediación hacen que el producto final encarezca. Si el precio de la droga fuese “aceptable” significaría que mucha gente que posee adicción no tendría que robar o prostituirse con el fin de costear el actual precio inflado de dichas sustancias.
- Adulteración y descontrol: Legalizar las drogas haría que la fabricación de dichas sustancias se encuentre dentro del alcance de las regulaciones propias de un mercado legal. Bajo las leyes prohibitivas, no existen controles de calidad ni venta de dosis estandarizadas. Esto ha conducido a niveles de mortalidad altos a causa de sobredosis o envenenamiento por el consumo de drogas “adulteradas”.
- Corruptores y corrupción: Sería algo ingenuo pensar que el foco de la corrupción en las naciones lo genera el narcotráfico, no es el foco principal, pero si uno de los más altos corruptores. Sus tentáculos llega a todos los niveles del gobierno debido a que una substancial cantidad de policías, oficiales de aduana, abogados, jueces y toda clase de autoridades han sido comprados, sobornados o extorsionados por narcotraficantes, creando un gran ambiente de desconfianza por parte de la población hacia sus autoridades y profesionales.
- Mala orientación de recursos: Los gobiernos dejarían de malgastar millones de dólares en el combate de las drogas, recursos que serían destinados a combatir a otro tipo de criminales: asesinos, corruptos, estafadores, violadores, ladrones, grupos terroristas. Todos los esfuerzos por combatir el tráfico de drogas han sido inútiles.
- Intolerancia: Muchos de los lectores se deben mostrar desde asqueados hasta indignados, pero tengo un último punto a tomar en cuenta, la legalización conducirá a que nosotros, la sociedad, aprendamos a convivir con las drogas, tal y como lo hacemos con otras sustancias como el alcohol y el tabaco. El proceso de aprendizaje social es sumamente valioso para poder disminuir e internalizar los efectos negativos que se derivan del consumo y abuso de ciertas sustancias. Sin embargo, políticas como las de la prohibición, al convertir a los consumidores en criminales, desincentivan la aparición de comportamientos y actitudes sociales necesarios para poder lidiar con los problemas de la adicción y el consumo tempranero de dichas sustancias.
Para cerrar con un sustento a los puntos mencionados anteriormente recurramos a la historia, la “Ley seca” no terminó con el crimen como tanto lo pregonaba
su impulsor, su efecto fue aún peor, durante su vigencia murieron más de 30 mil personas a causa de envenenamiento por adulteración del alcohol, hubo 100 mil víctimas de ceguera y parálisis, 45 mil detenidos entre ciudadanos y políticos, por traficar y ser parte de organizaciones criminales.
Después de casi una década de prohibición, la ley fue derogada en 1933, la consecuencia fue sorprendente: la violencia bajó. Ahora nos toca reflexionar acerca de la actual lucha contra las drogas y su sangriento saldo.
NOTA: Se preguntaran que paso con Capone, pues quien pensaría que uno de los más grandes corruptores y asesinos sería condenado por evasión tributaria, la cuerda se rompe por el lado más débil, y este era el lado más vulnerable de Capone, ni siquiera la Ley seca sirvió para condenarlo. Hagamos otra reflexión.
NOTA 2: Un debate sobre la legalización de las drogas:
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"Podrán arrancar mil flores, pero no podrán detener la primavera..."¡Facundo está vivo!

1:25 am
Los cárteles y mafias existentes continuarán en la clandestinidad de diferente manera realizando contrabando o la adulteración que la oferte a un menor precio que la legal, al igual que el alcohol actualmente.
El Perú es un país con una sociedad desarrollada en valores
conservadores, pero inundada de leyes liberales. Inclusive, los altos servidores públicos son de una línea conservadora de derecha. Por lo que este tema esté lejos de discutirse al menos durante este gobierno, el siguiente tutelado por este, y el retorno al actual el 2016.